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domingo, 19 de febrero de 2012

Galletas Linzer para San Valentín


Ingredientes para unas veinte galletas
225 gr de mantequilla a temperatura ambiente, 175 gr azúcar, 1 huevo L, 1 cucharada de extracto de vainilla,425 gr de harina, 1 cucharada sopera de leche, levadura.
Para decorar: mermelada de tomate, azúcar glas.
Como hacer galletas linzer San Valentín
Comenzamos haciendo la masa de las galletas para ello batimos la mantequilla y el azúcar durante tres minutos. Añadimos el huevo batido y el extracto de vainilla, batimos para añadirlos a la masa.
Vamos echando  la harina a cucharadas, esperando que se integre antes de añadir la siguiente, hasta que se formen unas migas, momento en el que añadimos la leche para ligar un poco la masa. Formar una bola. Extender entre dos papeles de cocina un trozo de la masa con un grosor de unos 5 milímetros e ir cortando corazones grandes y después a la mitad de las galletas cortándole un corazón más pequeño que también horneamos como pequeñas pastas.

 Precalentar el horno a 180 grados. Hornear durante quince minutos. Una vez fuera dejarlas reposar cinco minutos en la bandeja y pasarlas a una rejilla hasta que enfríen totalmente.




Hoy estas galletas fueron el broche final para celebrar San Valentín y la BODA de Loli y Ernesto dentro de un par de meses,
    ¡¡¡ENHORABUENA !!!

SAN VALENTIN

El Amor??? que bonita palabra y cuantas cosas dice, no solo es amor a la  pareja...es amor a todos..la amistad, la familia, tus queridos animales...tus amigos.., a la vida en si...es una palabra tan chica y a la vez tan extensa...que cada uno puedo poner las cosas que mas nos interes, las que mas quieres, y nunca nunca, nunca terminas de poner algo mas.
FELIZ SAN VALENTIN. FELIZ DIA DEL AMOR Y LA MISTAD.



martes, 14 de febrero de 2012

más pintura







Hola ... les subo estos dos grafitis que están en algunas calles de Valparaíso, Chile, me gustaron y además me trajeron recuerdos de mis terruños!
saludos para tod@s



Con tu permiso Marcela, agrego esta nota de EL PAÍS sobre Arte Urbano y una propuesta similar a la mía para este finde en ARCO. http://cultura.elpais.com/cultura/2012/02/13/actualidad/1329137559_111076.html 

lunes, 13 de febrero de 2012

el arte ...

Me gustó la idea de los grafittis, la verdad es que en muchos lugares se encuentran algunos francamente buenos, como para que nunca sean borrados, por ahí con el arte y la pintura, me acordé que el otro día me mandaron este vídeo, que sin querer entrar en discusiones de fondo, la idea de crear con esta libertad me pareció envidiable ... a ver qué les parece, un saludo

domingo, 12 de febrero de 2012

el MATE

El mate no es una bebida. Bueno, sí. Es un líquido y entra por la boca.
Pero no es una bebida. En este país nadie toma mate porque tenga sed.
Es más bien una costumbre, como rascarse........
El mate es exactamente lo contrario que la televisión: te hace conversar si estás con alguien, y te hace pensar cuando estás solo.
Cuando llega alguien a tu casa la primera frase es 'hola' y la segunda: '¿unos mates?'.
Esto pasa en todas las casas. En la de los ricos y en la de los pobres. Pasa entre mujeres charlatanas y chismosas, y pasa entre hombres serios o inmaduros.
Pasa entre los viejos de un geriátrico y entre los adolescentes mientras estudian o se drogan.
Es lo único que comparten los padres y los hijos sin discutir ni echarse en cara.
Peronistas y radicales ceban mate sin preguntar.
En verano y en invierno.
Es lo único en lo que nos parecemos las víctimas y los verdugos; los buenos y los malos.
Cuando tenés un hijo, le empezás a dar mate cuando te pide. Se lo das tibiecito, con mucha azúcar, y se sienten grandes. Sentís un orgullo enorme cuando un esquenuncito de tu sangre empieza a chupar mate. Se te sale el corazón del cuerpo.
Después ellos, con los años, elegirán si tomarlo amargo, dulce, muy caliente, tereré, con cáscara de naranja, con yuyos, con un chorrito de limón.
Cuando conocés a alguien por primera vez, te tomás unos mates. La gente pregunta, cuando no hay confianza: '¿Dulce o amargo?'. El otro responde:
'Como tomes vos'.
Los teclados de Argentina tienen las letras llenas de yerba. La yerba es lo único que hay siempre, en todas las casas. Siempre. Con inflación, con hambre, con militares, con democracia, con cualquiera de nuestras pestes y maldiciones eternas. Y si un día no hay yerba, un vecino tiene y te da.
La yerba no se le niega a nadie.
Éste es el único país del mundo en donde la decisión de dejar de ser un chico y empezar a ser un hombre ocurre un día en particular.
Nada de pantalones largos, circuncisión, universidad o vivir lejos de los padres.
Acá empezamos a ser grandes el día que tenemos la necesidad de tomar por primera vez unos mates, solos.
No es casualidad. No es porque sí.
El día que un chico pone la pava al fuego y toma su primer mate sin que haya nadie en casa, en ese minuto, es que ha descubierto que tiene alma.
El sencillo mate es nada más y nada menos que una demostración de valores...
Es la solidaridad de bancar esos mates lavados porque la charla es buena. Es querible la compañia.
Es el respeto por los tiempos para hablar y escuchar, vos hablás mientras el otro toma y es la sinceridad para decir: ¡Basta, cambiá la yerba!'.
Es el compañerismo hecho momento.
Es la sensibilidad al agua hirviendo.
Es el cariño para preguntar, estúpidamente, '¿está caliente, no?'.
Es la modestia de quien ceba el mejor mate.
Es la generosidad de dar hasta el final.
Es la hospitalidad de la invitación.
Es la justicia de uno por uno.
Es la obligación de decir 'gracias', al menos una vez al día.
Es la actitud ética, franca y leal de encontrarse sin mayores pretensiones que compartir.
                                                                                                        Hernán Casciari.

jueves, 9 de febrero de 2012

por poner algo...............



Subo este tema por que lo llevo en la cabeza desde el fin de semana cuando explicaba lo del mate (amargo o dulce) solo por eso, me acabo de enterar de la muerte del flaco por un correo de mi hermana, esto no estaba en los planes para este año.........pero está claro que el flaco no se va, ya está por siempre con nosotros y futuras generaciones, como él decía: Todas las hojas son del viento......
                 
   El anillo del capitán Beto


Ahí va el Capitán Beto por el espacio
con su nave de fibra hecha en Haedo
ayer colectivero
hoy amo entre los amos del aire.
Ya lleva quince años en su periplo
su equipo es tan precario como su destino
sin embargo un anillo extraño
ahuyenta los peligros en el cosmos.
 

domingo, 5 de febrero de 2012

Gente de Bonzi, Jésica Tritten

¡Tenés un frío en la cabeza!

Los veranos en Aldo Bonzi siempre me parecieron más calurosos que en cualquier otro lugar del planeta. Mamá pensaba igual que yo, aunque ella siempre tenía una manera simple de solucionar cualquier problema que se presentara en nuestras vidas. Sin dramatismo, preparaba una bolognesa sin carne picada o buñuelos fritos sin aceite o torta asada sin parrilla. No hace falta decir que son los mejores platos que he probado en toda mi vida.
Mamá no hacía más que sacar la silla a la vereda para que inmediatamente el mate se convirtiera en un delicioso refrescante. El mate en la vereda de Aldo Bonzi me provocaba la misma sensación de éxtasis que el aceite de los buñuelos sin aceite. Mamá tenía esa increíble capacidad: la impostada simulación, maravillosa, de nuestro mundo precario. Esa simulación era para mí la idea de la felicidad absoluta.
Sin embargo, lo realmente bueno de tomar mate en la vereda de Aldo Bonzi no residía en esa realidad fantástica, sino en los comentarios que mamá dedicaba pacientemente a cada uno de los transeúntes acalorados que se acercaban a nuestro oasis.
Muchas veces, Amalia se cruzaba de vereda para tomarse algunos dulces. Yo le tenía un cierto recelo a Amalia; era una vieja con el único capital de veintisiete gatos distribuidos en su casilla de madera y chapa. Una vez, mamá nos llevó a mi hermana y a mí a su guarida, similar a la nuestra, para jugarle al cuarenta y ocho: había soñado con mi abuelo hablando desde el mas allá. Mi hermana, que siempre fue más osada que yo, abrió sin preguntar la desvencijada puertita del horno de Amalia. De adentro salieron tres gatas que saltaron hacia la ventana. Mientras mi hermana lloraba por el susto de esas felinas liberadas, yo me preguntaba por qué una vieja timbera elegía vivir impregnada de ese olor repulsivo. Más tarde advertí que cada persona disfruta de los olores de una forma en particular; y que cada aroma siempre significa algo en nuestras vidas que los demás no pueden comprender.
A mí no me gustaba que Amalia se cruzara a robarnos nuestros dulces. A mamá tampoco, pero ella siempre seguía interesada, respetuosa, su conversación eterna sobre aquellos que vivían del otro lado del túnel.
El túnel consistía en una cloaca gigante que los improvisados ingenieros de los años cincuenta habían construido para evitar las inundaciones. Por culpa de esa cloaca, Aldo Bonzi había quedado dividido para siempre en dos mitades que sólo podían atravesarse caminando o en bicicleta, pues los autos no caben en una cloaca. Si querías ir en auto a la escuela, tenías que ir hasta La Tablada y bordear El Pozo. Recién ahí podías retomar el camino que te llevaba a estudiar.

Del otro lado del túnel vivían el hijo de Amalia y su mujer. Amalia lloraba cada vez que hablaba de ella. Mi hermana y yo sentíamos una curiosidad enorme de saber por qué sus lágrimas estaban dedicadas a esa mujer, pero las personas grandes siempre hablan en voz bajita, casi murmurando, cuando hay chicos y temas serios dando vueltas en el mismo lugar.
Una vez no aguanté las ganas. Cuando Amalia y su aura hedionda se retiraron de nuestro Edén, le pregunté a mamá por qué nuestra vecina lloraba cada vez que hablaba de la mujer de su hijo. “¡Porque tiene un frío en la cabeza, esa!”, me respondió, con bronca en la cara.
En aquel instante entendí que la frase significaba algo grave, importante, pero no me atreví a preguntar. Seguramente “tener frío en la cabeza” está relacionado con esos mitos urbanos al estilo del sapo que te mea en los ojos y te deja ciego: si te atraviesa una corriente de aire frío dentro de la cabeza, te convertís en un idiota irreversible, o algo por el estilo.
Siempre me gustó esa expresión. Quizás por la forma en como se desencaja mamá al pronunciarla, o porque nunca sabré si las dos la entendemos de la misma forma. Pero siempre me gustó la metáfora. Tener "frío en la cabeza” no puede ser más que la tristeza absoluta de saberse sin calidez ante la vida. Algo así como aceptar que la bolognesa sin carne picada es irremediablemente un tuco berreta.
calle Libertad

martes, 31 de enero de 2012

MIS VERANOS EN FLOREANA.


Hola blogueros, sé que estoy un poco ingrata en las entradas, pero lo que pasa es que la vida se complica, cuando tengo el tiempo no estoy inspirada para escribir y asi al contrario, asi que hoy después de pensar en que queria escribir, y que  mi amiga querida Perilú quiere que cuente mi vida en las islas Galápagos, les voy a contar como eran mis veranos, un poco atípicos a los veranos de mis amigas por todo, por el entorno, por la gente y por lo que  haciamos, mientras ellas iban a las playas de la costa del Ecuador y se ponian o intentaban ponerse morenas y estar bajo un cocotero, yo pasaba mis dos meses y poco mas en Galápagos.
Nada mas terminar el colegio, al dia siguiente partíamos a Floreana, era un viaje largo porque eran muchas horas navegando nada mas y nada menos que 10 horas desde Baltra y si habia suerte 5 o 6 desde Santa Cruz.
Mi padre siempre nos esperaba y nos ibamos en el pequeño Tip Top de madera que él solo construyo, nunca fui una buena marinera, eso de que de tal palo tal astilla no era mi caso, nos mareábamos creo que todos, mi madre nada mas pensar que iba a navegar,..y yo detrás de ella, no me gustaba marearme pero era inevitable.
Después de dar de comer a los peces varias veces, por fin llegabamos, muertos y cansados de tantas horas de viaje, en total desde que salimos de quito sobre las 6 de la mañana y llegamos sobre las 9 de la noche a la Isla con suerte antes de que se apague la luz.
Al dia siguiente empieza la vida, siempre nos levantábamos a las 6 de la mañana porque a las 7 ya tenían que estar comidos y limpios los animales, y a las 7 desayunábamos nosotros, normalmente el desayuno lo haciamos en la casa de mi madre porque el almuerzo y la cena eran siempre  en casa de mi abuela.
Despues del desayuno y limpiar todo mi abuela nos ponia tareas, no le gustaba vernos sin hacer nada, asi que cada uno a lo suyo y si no habia nada que hacer ya se encargaba ella de buscarte algo.
Tambien era época de hacer el vino de naranja, si mi madre habia logrado contratar a alguien de la parte alta para que le baje unos cuantos burros con naranjas, solo nos tocaba pelar las narajnas y exprimir el zumo pero si no fue asi nos tocaba ir con los burros a buscar naranjas ya sea en la finca de mi tia o la nuestra o en el monte, llevabamos 2, 3 burros y era todo el dia en la parte alta, nosotros subiamos montados en el burro y la bajada ya era caminando porque ellos venian cargados de naranjas.
Al dia siguietne empezaba la tarea a pelar y pelar naranjas, una semana o mas lo  que fuera necesario, unos pelabamos y otros exprimian junto con mi madre, cuando ya tenia suficiente liquido empezaba ella con los preparativos del vino, con sus ingredientes y su secreto que no nos decia.
Eso nos llevaba con suerte un mes o menos, todo ese tiempo era bonito porque nos librabamos de todas las tareas que te buscaba mi   abuela, lo pasábamos bien, comiamos naranjas hasta el aburrimiento, que buenas eran, nunca he vuelto a comer  unas naranjas tan dulces y grandes.
Si no habian naranjas porque fue un año malo para la cosecha eran triste, habia que ir a que te ponga tarea la abuela, yo solia esconderme, me encataba leer y me leía todo libro, revista o loque sea que caia en mis manos, pero para leer tenias que tener tiempo asi que no me tocaba otra que esconderme y hacerme la sorda cuando ella tocaba la campana para que vayan a ver que queria;  Era una mujer muy estricta y yo y tambein  mis hermnos le teniamos miedo y mucho respeto, asique mas valia que salgas del escondite y vayas a ver que pasaba, normalmente era para tonterias, pero a ella no le gustaba estar sola y tenia a su tropa para que eso no pase.
En las tardes solian ir los yates con turistas, asi que teniamos que tener todo listo para eso, habia que limpiar la terraza, tener limpio el almacen y no podiamos estar en pantalon corto, nos manda  a poner una falda y un delantal, y ya estabamos listos para atender a los turistas y vender el vino de naranja, postales, camisetas y todo lo que ella compraba y mandaba a hacer. Antes de que se vayan los turistas pasabamos a las fotos....cuanto odie esas fotos, me sentia mono de feria, habia que sonreir,  muchas sonrisas...cuantas fotos habran por el mundo de nosotros...jajaja, a mi no me gustaba salir en fotos, siempre fui muy timida y me ponia muy roja pero no se podia decir que no, no se podia tomar la foto si no estabamos todos...., que recuerdos.
Y asi pasabamos los dos meses de verano, nada de dormir hasta las tantas y aburrirte, ahí no habia tiempo para aburrirse, porque si tenias ese pensamiento ya se encargaba ella de que no sea asi y estaba mi escape la lectura, muchas veces se apagaba la luz a las 10 de la noche y me quedaba en lo mejor de la lectura y encendia la vela para seguir leyendo, era un verdadero placer para mi leer...entre mi madre y yo creo que hemos leído todas las novelas de Corin Tellado, que buenas novelas escribia, algunas me leí mas de una vez, porque al año siguiente ya no me acordaba o no había nuevas revistas.
Era bonito en las tardes cuando iban los barcos sobre todo los de la marina porque iban tantos marinos que a esas edades entre los nervios de la edad y los jovenes guapos se pasaba un rato agradable, porque no se llegaba a nada, ellos se iban a la noche y nunca salio un ligue de eso jajaja.
Una vez me acuerdo que fueron y el capitan no sinvito a mi hermana y ami pero habia que pedir permiso a la Omi y ella dijo que no, que unas chicas tan decentes no podian ir a un barco lleno de hombres, asi que para una vez que nos invitaron no pudimos ir, y eso que nosotras teníamos ganas, habian chicos muy guapos.

Las tardes en que no habia turistas eran tardes tranquilas, despues de dar de comer y soltar a la gallinas para que paseen un poco era la hora del cafe, a las 4 en punto, y me encantaba eran momentos que nos sentábamos todos a la mesa y se charlaba un rato, hasta las 5 mas o menos que a las 6 las gallinas tiene que volver a sus casitas y a mi me encantaba ir a sentarme a la playa a ver salir la primer estrella, el atardecer que son increibles, voy a buscar unas fotos y las pongo.
Bueno, llega el momento de terminar, otro dia, no se cuando vuelvo y retomare..no se por donde...por Galapagos, Quito?, Las Palmas? Asturias....? quien sabe.
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