El turismo era algo muy ocasional, anual digamos, entre los chicos de allá por los sesenta. Así como la Coca Cola era un bien escaso reservado a los cumpleaños y el vino con soda suplía cotidianamente muy bien a la bebida de fórmula secreta, los pibes sabíamos que la playa o las sierras quedaban a varios meses de ahorro de nuestros viejos. Pero cuando la ocasión llegaba todo era una fiesta y arrancaba una semana antes de la partida.
un lugar para el recuerdo y el placer de compartir, están invitados a participar, lo pasaremos muy bien!!!
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domingo, 4 de febrero de 2024
sábado, 3 de febrero de 2024
Reglas de oro para la vida cotidiana
El mundo externo, no es más que un reflejo del mundo interno. Así pues, no os hagáis ilusiones no encontraréis nunca la riqueza, la paz, la felicidad externamente, si no habéis hecho primero el esfuerzo de encontrarlas internamente". Omraam Mikhael Aivanhov
jueves, 1 de febrero de 2024
miércoles, 31 de enero de 2024
lunes, 29 de enero de 2024
Pantone Verde Valencia
domingo, 28 de enero de 2024
Luz interior
“Las personas son como las ventanas con vidrieras: a la luz del sol brillan y relucen, pero en la oscuridad sólo son bellas si algo en su interior las ilumina”. Elisabeth Kübler-Ross
viernes, 26 de enero de 2024
jueves, 25 de enero de 2024
Lugares que desaparecen. Zara del centro de Castellón
martes, 23 de enero de 2024
domingo, 21 de enero de 2024
El cuento de la cebolla
Había una vez un huerto lleno de hortalizas y árboles frutales. Daba gusto sentarse a la sombra de los árboles. Pero un buen día, empezaron a nacer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente; rojo, amarillo, naranja, morado... Los colores eran deslumbrantes, como el color de una mirada o de un bonito recuerdo.
Después de varias investigaciones, resultó que cada cebolla tenía dentro en el mismísimo corazón una piedra preciosa. Ésta tenía un topacio, otra un rubí, otra una esmeralda... Pero por alguna incomprensible razón se empezó a decir que aquello era peligroso, inadecuado y hasta vergonzoso. Total que las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa con capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular como eran por dentro.
Hasta convertirse en cebollas vulgares e incluso otras optaron por esconderse entre la tierra nuevamente. Pasó por allí un sabio que le gustaba sentarse a la sombra del huerto y que entendía el lenguaje de las cebollas, empezó a hablar con cada una de ellas y les preguntó:
SABIO:
¿Por qué no te muestras como eres por dentro?
Unas contestaron:
Porque me obligaron a ser así...
OTRAS…
No sé, pero me enseñaron a parecerme a los demás…
Otras…
Porque me duele el rechazo…
Todas coincidieron en que las capas se las fueron poniendo otras “normales” e incluso ellas mismas lo hacían para evitar que les etiquetaran como algo “raro”
El sabio se echó a llorar, pensando en la “atrocidad” que se estaba cometiendo con tan valiosas cebollas y cuando la gente le vio llorando, pensó que llorar ante las cebollas era de sabios.
Por eso desde ese día, todo el mundo llora cuando una cebolla nos abre su corazón.




















